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El sector AEC –Architecture, Engineering & Construction-, es el segundo mercado industrial más grande del mundo y, desgraciadamente, el sector con menos crecimiento en digitalización durante los últimos 15 años. Esta falta de crecimiento digital no solo se refleja en términos de innovación, sino también en términos de productividad bruta del sector. Tanto es así, que, sobretodo en los últimos 10 años, se ha hecho muy evidente su estabilidad contraria a la digitalización frente a otros sectores de gran relevancia como el Manufacturing.

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Figura 1: Comparativo de productivad AEC vs Manufacturing

Obedeciendo solo a grandes proyectos de construcción, estos mueven más de 7 trillones de dólares al año y crecerán un 109% en los próximos 10 años.

Carece de sentido que manejando estas cifras, aún el 78% de los proyectos comiencen sabiendo que sufrirán sobrecostes y al menos 6 meses de retraso.

Conociendo estas cifras, cabe preguntarse: ¿Cómo puede darse aún hoy día esta situación con el potencial tecnológico que existe? ¿Hacia donde se dirige un sector cuya renovación debe ser inminente?

Para combatir el cúmulo de males que sufre el sector, hace ya más de 10 años que comenzó a forjarse los cimientos de una solución transversal. Una solución de tres letras: BIM – Building Information Modelling – Sencillamente definido, es una metodología de trabajo para el sector de la construcción y la industria, que se basa en tener y mantener un modelo 3D del proyecto cargado de todos los datos relacionados con él: coste, plazo, materiales… La base sobre la que sustentar un desarrollo de proyectos de construcción digitalizado ya existe y crece cada vez más. Sin embargo, es la inversión que hay que hacer en implantar estos nuevos métodos y el personal cualificado relacionado lo que sigue frenando su impulso. 

Ello se entiende muy bien a través de los siguientes ejemplos:

  1. Supongamos la ejecución de un proyecto de obra civil de gran escala. Un caso real y mediático en desarrollo actualmente que, ejemplificaremos como caso ficticio. Este ejemplo de proyecto tiene un presupuesto de casi quinientos millones de euros y una ejecución contrarreloj que llevar a cabo, con los ojos de todo el mundo atentos a su labor. Por supuesto, este proyecto se desarrolla con metodología BIM. Esto facilita mucho la buena ejecución del mismo, y un buen mantenimiento en el futuro del proyecto. No obstante, ¿cuáles siguen siendo los puntos a resolver? Asegurar terminar sin retrasos y ahorrar costes. Esto es algo que el mero uso de BIM y empleados más cualificados no puede asegurar. Esto debe ser asegurado por aplicaciones tecnológicas que, haciendo uso de esa base BIM, sea capaz de hacer procesos más rápidos y más baratos. 

Ponemos el foco en este ejemplo en su proceso de supervisión. Un proceso de supervisión en cualquier área urgente del proyecto conlleva lo siguiente:

–    Reporte a jefe de obra por parte de operario de necesidad de supervisión.

–    Reporte de jefe de obra a Oficina técnica de que se tomen los datos necesarios para supervisión.

–    Envío de equipo topográfico por parte de Oficina técnica a área correspondiente.

–    Toma de datos en bruto con estaciones topográficas por parte de los topógrafos y envío a Oficina técnica.

–    Post-procesado e interpretación de datos en Oficina técnica.

–    Reporte a jefe de obra de la información para que tome una decisión.

Aún existiendo metodología BIM, una supervisión urgente ha tardado un mínimo en resolverse de 48 horas. Métrica aún inaceptable en un proyecto de tales características, existiendo aplicaciones tecnológicas en el mercado capaces de reducir este proceso a tan solo 2 horas.

2.    Supongamos que estamos manteniendo un dique en una infraestructura portuaria. Datos también derivados de un ejemplo real. Se sigue el proceso más digitalizado de supervisión en mantenimiento que se puede: 

Se hace uso de un dron para modelizar en 3D el estado actual del dique y se aplican hasta 3 aplicaciones existentes distintas para generar información necesaria que informe a los 2 ingenieros encargados del mantenimiento de las decisiones propicias a tomar y de los cambios sufridos por el dique en el último mes. Desde que se usa el dron para el modelado, hasta que se ha comparado el estado actual del dique respecto al estado del mismo en el último mes, han pasado 22 horas de trabajo por parte de 2 personas cualificadas y bien remuneradas. Esto hace que cada inspección digitalizada de la infraestructura tenga un coste de 1540€. Esto se debe a que todas las horas de toma de datos y post-procesado son manuales, a pesar de usar aplicaciones tecnológicas. ¿Qué ocurriría si se decidiese mejorar el proceso?

Otras soluciones del sector ya permiten originar los resultados de cada supervisión de forma directa, sin necesidad de procesamiento manual de ningún ingeniero. Aplicando este concepto de inspección automatizada, una supervisión en este mismo proyecto conlleva solo 7 horas de trabajo del personal. Lo que implica un ahorro de 1.050€ por inspección. Dado que se hace una inspección mensual, la aplicación de las tecnologías adecuadas a los procesos de este tipo de proyectos puede conllevar un ahorro directo de 12.600€ al año por infraestructura. Es estas cifras llevadas a la realidad y entendibles para todo lo que el sector necesita para justificar su digitalización. 

Es en este punto donde sale a relucir el término que a todos nos ha venido asustando durante 2020 y lo sigue haciendo en 2021, la pandemia. 

Es evidente que una recesión acrecentada de forma transversal por el “frenazo” económico que ha producido la crisis sanitaria afecta negativamente a todo negocio. Sin embargo, la era “pospandemia” ha sido un enorme paso adelante para resaltar valores olvidados en el sector Construcción e Industria: Digitalización, Gestión transversal, Tele-trabajo.

La necesidad de fomentar el trabajo colaborativo desde casa, el control de proyectos sin viajes continuos o restricciones de movilidad y la eficiencia de recursos, una vez estos se saben muy limitados por temas económicos y de sostenibilidad, ha ayudado a abrir los ojos de los más reacios al cambio e impulsado a soluciones tecnológicas que ya ofrecían esta oportunidad. 

Es ahora cuando estos sectores denotan la necesidad de seguir implementando sus proyectos, aún con la situación global que se vive. Y solo es la tecnología y la Transformación Digital quien les permitirá hacerlo, y hacerlo bien.

La Transformación Digital de un sector de tal envergadura es un paso estratégico, no solo para la economía, sino para la salud global del trabajo y su sostenibilidad. Ya existen jugadores suficientes en el terreno para facilitar una transición dulce que vuelva a poner a este sector donde se merece: Siendo uno de los líderes fundamentales a nivel de economía, empleo, pero también a nivel digital y de sostenibilidad.